Aunque Kate Middleton se adaptó rápido y bien a la Familia Real Británica y no tuvo inconvenientes en cumplir con buena parte de sus normas, costumbres y tradiciones, ha marcado una línea roja en lo que respecto a sus hijos, el Príncipe George, la Princesa Charlotte y el Príncipe Louis. Por ello, se negó a que participaran en una sangrienta tradición practicada durante generaciones por los miembros más jóvenes de la Familia Real Británica y que llegó hasta el Príncipe Guillermo y el Príncipe Harry. De hecho, el Duque de Sussex contó cómo había vivido aquello en su biografía, 'En la sombra', donde recordó aquella experiencia.